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June 24, 2018

La complejidad de la traducción legal

La traducción legal, también conocida como traducción jurídica, es una modalidad en la que los traductores deben tener conocimiento en la materia, ya que es un área donde los términos utilizados deben ser los correctos, se debe tener conocimientos relevantes del sector, así como su vocabulario y peculiaridades especificas

¿Qué es la traducción legal?

La traducción legal, también se conoce como la traducción jurídica y se encarga de traducir textos jurídicos y administrativos. Estos textos se clasifican en varias sub-clases, como son: actas notariales, estatutos, decretos, leyes, órdenes ministeriales, actas de reuniones, registros de empresas, etc. La traducción legal es la traducción de textos en el campo de las leyes.

Estos productos no son fáciles de definir ya que dependen de la cultura y del contexto sociológico de cada país.

Este tipo de traducciones solo puede ser realizado por traductores profesionales especializados en traducción jurídica. Además, en algunos casos la traducción de estos textos y documentos implica que el traductor asista a un tribunal y ejerza de figura legal. Una traducción jurídica no puede admitir errores y debe ser de una calidad extremadamente alta. El documento final debe ser preciso y fiel al original.

El documento puede ser público (documentos oficiales emitidos por una Administración o un organismo público) o privado (redactado para regular un negocio jurídico entre particulares o empresas).

¿Por qué se considera que la traducción legal o  jurídica es compleja?

La complejidad de la traducción legal o jurídica, radica, principalmente, en que el traductor debe conocer no solo el derecho de la lengua de origen, sino también el derecho de la lengua de llegada. Es decir, un traductor jurídico de inglés al español, debe conocer el funcionamiento tanto del derecho estadounidense o británico, como del español. El mayor problema reside en que muchas figuras jurídicas son distintas de un país a otro, por lo que el traductor debe tenerlo en cuenta en todo momento para no llevar a equívocos. En algunas ocasiones, incluso la figura jurídica no existe en determinado país, lo que obliga al traductor a explicarla como si de un jurista se tratara.

Es necesario comprender la complejidad de la materia y los textos con los que tratamos para poder entender la problemática de su traducción y por qué es diferente al resto de traducciones

Puede decirse que la ley es un campo en el que los textos no deberían poder traducirse a otros idiomas, ya que cada sistema jurídico es cerrado y específico de cada país. La definición que se le da a los acontecimientos y los hechos ocurridos, por ejemplo, en actos delictivos, depende del sistema jurídico aplicable. Así, la gravedad y la consideración de estos hechos varían según el país al que hagamos referencia. Una pequeña diferencia entre la versión traducida y la original en un contrato puede provocar interpretaciones incompatibles con los derechos y las obligaciones de ambas partes

Dependiendo del contexto, de la forma y del fondo, muchas traducciones jurídicas podrían ser consideradas traducciones judiciales o traducciones juradas.

¿Cuáles son esos documentos que se pueden considerar de naturaleza jurídica para ser traducidos?

La traducción jurídica se refiere a cualquier texto legal que suponga la creación de derechos u obligaciones entre dos o más partes. Son documentos que han sido redactados por un experto en derecho, como puede ser un juez, un funcionario público, un asesor legal o un abogado. Nos referimos, entre otros, a contratos, declaraciones de testigos, actas de nacimiento, fideicomisos, documentación laboral, procedimientos arbitrales, escrituras, estatutos sociales, testamentos, poderes notariales, actas de constitución de una sociedad, documentos para juicios, decisiones judiciales, normativas y legislación extranjera, documentos de inmigración, contratos de compraventa, avales, contratos financieros, pólizas de seguros, informes periciales y documentos relativos a la propiedad intelectual o industrial.

¿Cuantos tipos de traducción jurídica existen?

Dentro de las traducciones jurídicas se pueden destacar diferentes tipos:

  • La traducción jurídica especializada,
  • La traducción jurídica técnica
  • La traducción jurídica jurada.

Esta última hace referencia a todas las traducciones oficiales que tienen que ser certificada por un traductor jurado para que sean válidas ante las Administraciones Públicas.

En este tipo de documentos, los traductores jurados tienen la obligación de acreditar que la traducción que firman y sellan coincide plenamente con el documento original traducido. En la traducción jurídica jurada suele presentarse ante organismos oficiales que solo reconocen traducciones realizadas por traductores debidamente acreditados. Por ejemplo, los títulos académicos, diplomas universitarios, certificados de nacimiento, matrimonio, defunción, certificado de antecedentes penales, entre otros.

¿Se puede considerar que es lo mismo una traducción legal que una traducción jurada?

Una traducción legal, no es lo mismo que una traducción jurada, más sin embargo una traducción jurada si puede ser legal. Esto se debe a que la traducción jurada es aquella que posee validez legal, ya que ha sido realizada por un traductor acreditado por el Ministerio de Asuntos Exteriores para ello. De este modo, si se necesita presentar algún documento legal en una institución, la traducción deberá ser jurada para que lo consideren como un documento oficial, de ahí a que una traducción legal sea también jurada. Sin embargo, en muchas ocasiones no es necesario que la traducción sea jurada, ya que pueden ser documentos para empresas privadas que no van a ser llevados ante ninguna institución pública.

¿Cuál es la formación que requiere un traductor legal?

Este es un profesional con una sólida formación académica en Derecho, con un master especializado o haber cursado la carrera de derecho. Esto fundamentalmente debido a que los conocimientos en esta materia son complejos y no se adquieren en un curso, de igual manera sus conocimientos en el área de traducción debe ser muy sólido.

El traductor que lleve a cabo la traducción debe contar con formación específica y conocer la terminología y peculiaridades del sistema jurídico, ya que en la mayoría de los casos estos documentos han sido redactados por profesionales del derecho.

 

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